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Un hombre que ha sido infiel volverá a serlo otra vez según estudios

¿Pero cuáles son los motivos? Pues hay varios y, aunque el estudio trata la tendencia a repetir este hábito de infidelidades con impunidad, también es interesante identificar bien el modelo de temperamento que tiene cada sujeto.

Según apunta García, en su experiencia profesional ha encontrado que “normalmente las personas infieles presentan un apego ansioso-evitativo. Estas tienen un menor control de sus impulsos y una insatisfacción constante, es decir, siempre quieren más de la otra persona y todo les parece poco”.

De hecho, se podría decir que son personas que no saben regular sus emociones por sí mismas y no son capaces de enfrentarse a la soledad. Tal y como apunta esta psicóloga, el comportamiento tipo suele ser el siguiente, repitiéndolo con facilidad tras la primera vez:

“Cuando ve que la relación corre peligro se apresura a buscar un sustituto. Es decir, tapa ese vacío emocional con el que no es capaz de conectar”. También hay ocasiones donde el individuo se encuentra a gusto con la relación, pero igual no le satisface lo suficiente y puede sentirse solo o vacío.

En esta coyuntura, según Lidia García “la persona puede caer en la infidelidad buscando en alguien externo lo que le falta en su actual relación, pero sin ser capaz de desvincularse de su pareja, porque esta le sirve de base segura y es fuente indispensable de estabilidad”.

Como vemos, hay diferentes motivaciones y patrones de personalidad para los individuos que cometen una infidelidad, puntos clave para entender esas repeticiones en la mentira.

No obstante, habiendo corroborado que si has sido infiel una vez es más probable que vuelvas a ser serlo, le pedimos a García algunos consejos para afrontar un engaño, antes y después de realizarlo.

Según esta especialista, “en primer lugar es importante que la persona mire en su interior y sea sincera consigo misma, que afronte la realidad y analice por qué quiere tener nuevas experiencias, rompiendo esa barrera que tanto miedo puede produce antes de conectar con lo más profundo de nosotros.”

“Los temores hacen que continuemos con nuestra pareja a pesar de que la relación esté muerta, pero si evitamos pasar por este duelo, entonces es cuando cometeremos la infidelidad”, apunta esta psicóloga. Si hay dudas en la persona es una señal de alarma, algo no va bien y es importante atender a estas señales.

Por otra parte, si ya se ha cometido el engaño y nos encontramos totalmente perdidos, Lidia García recomienda “hacer ese mismo trabajo reflexivo, encontrar los motivos a esta conducta mediante un trabajo terapéutico personal y descubrir por qué he aprendido a relacionarme de esta manera.”

Hay muchas razones, causas, formas, posibilidades y patrones, pero ya lo sabemos: si nuestra idea es mantener una relación estable, mejor no abrir la puerta de la infidelidad porque cerrarla será muy complicado.

Informa: codigonuevo.com